Ágora 2.0

Blog del alumnado de Filosofia de la Universidad de Zaragoza

Sobre el sonido en el cine mudo.

Posted by Juan Ferrés (Administrador) en 15 abril 2009

El otro día viendo la película El acorazado Potemkin de Eisenstein, me surgió la misma duda que ahora con Juana de Arco de Dreyer vuelve. Ambas películas fueron pensadas y concebidas sin audio. Sin embargo las versiones de las que disfrutamos hoy en día, vienen acompañadas por composiciones para orquesta y coro que, según cuentan, fueron inspiradas por la visualización de los filmes.

En mi opinión es indudable que añaden nuevos significados porque agitan un sentido que en las primeras proyecciones de los filmes permanecía en reposo: el oído. Al añadir música al cine mudo, se crearán nuevos significados, unos que brotarán directa y unilateralmente de la música, otros que nacerán de la interacción entre música y film. En cualquier caso lo que observamos ya no es la obra original y pura. ¿A qué me refiero cuando digo que es impura? ¿Y lo digo en el sentido peyorativo que tal término arrastra tradicionalmente?

Veamos si un ejemplo aclara mi opinión. Se puede visitar un museo y contemplar sin más las obras de arte. En cambio muchos de nosotros optaremos por recoger o comprar esos libretos que tanto facilitan la interpretación de las obras. Si la facilitan no es porque con sagaces preguntas nos induzcan a pensar la obra, sino porque son en sí interpretaciones que vienen a salvarnos el esfuerzo de interpretar nosotros mismos la obra. El interpretar una obra debería ser enfrentarse desnudo a ella, arrojarse ante ella. Dejar que tire y empuje hacia diferentes sensaciones y pensamientos sin oponernos. Pero con el libreto del museo, esto ya no ocurre, porque nos dice cómo tenemos que mirar la obra.

Sucede igual con la música añadida a estas películas. Son interpretaciones que en cierto grado nos dicen cómo debemos mirar la película. En estos casos, el sonido se interpone entre el espectador y la creación artística.

En el nacimiento de una obra de arte hay un lazo entre el espíritu del artista y la obra. En ella no sólo proyecta aquello que objetivamente puede decirse, sino también fenómenos subjetivos que en el momento de creación le acontecen. El artista se vuelca en la obra y la obra hablará al mundo sobre quién la creó. Se ponen en comunicación el espíritu del artista y el del espectador, por medio de la obra.

Si miráramos “El Juicio Final” de Miguel Ángel (se encuentra en la Capilla Sixtina), después de que Daniele da Volterra cubriera sus desnudos y antes de que sus añadiduras fueran limpiadas, lo que experimentaríamos sería de naturaleza semejante a estas películas con sonido añadido: no estaríamos ante la obra auténtica sino algo diferente y esa unión íntima entre artista y espectador habría desaparecido.

Una verdadera obra de arte no necesita completarse, porque parte de su valor reside en su autonomía y el intentar completarla sería admitir que no dispone de ésta. Como Stanley Cavell escribe en “La búsqueda de la felicidad” (texto que estudiaremos en el segundo seminario de Teoría de la Imagen”), cuando un autor hace interpretación de una obra, es necesario que señale claramente dónde termina de citarla o mostrarla y dónde empieza su interpretación.

Mediante la inclusión a posteriori de audio en estos filmes, estamos uniendo obra e interpretación, confundiéndolas en una.

Es por estas razones que llamo a tales obras impuras con valor peyorativo. Guardan reminiscencias de sus originales pero son material y significativamente distintas.

Una respuesta to “Sobre el sonido en el cine mudo.”

  1. Arman García (Administrador) said

    Bueno man, es indudable que el sonido añadido a posteriori en las muvis que citas, altera el sentido de la película y la lleva por derroteros algo patéticos. Mas no estoy de acuerdo en que el resultado siempre sea peyorativo. Así por ejemplo, la banda sonora de Dead Man fue compuesta por Neil Young mientras se proyectaba la película; y no sólo completa el trabajo de Jarmusch, sino que amplifica el “poder“ de la imágen.

    Supongo que junto a la función interpretativa del sonido añadido a posteriori, que aduces en tu argumentación, hemos de tener en cuenta su función “completiva“.

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