Ágora 2.0

Blog del alumnado de Filosofia de la Universidad de Zaragoza

Beatriz Preciado

Posted by forseti4y9 en 14 mayo 2009

No hay nada que desvelar en la naturaleza, no hay un secreto escondido. Vivimos en la hipermodernidad punk: ya no se trata de revelar la verdad oculta de la naturaleza, sino que es necesario explicitar los procesos culturales, políticos, técnicos a través de los cuales el cuerpo como artefacto adquiere estatuto natural. El oncomouse, ratón de laboratorio diseñado biotecnológicamente para ser portador de un gen cancerígeno, se come a Heiddegger. Buffy, la televisual vampira mutante, se come a Simone de Beauvoir. El dildo, paradigma de toda prótesis de teleproducción de placer, se come la polla de Rocco Siffredi. No hay nada que desvelar en el sexo ni en la identidad sexual, no hay ningún secreto escondido. La verdad del sexo no es desvelamiento, es sex design. (…)

http://www.beatrizpreciado.com/index.htm
http://www.elciudadano.cl/2009/05/13/farmacopornografia/

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2 comentarios to “Beatriz Preciado”

  1. Arman García (Administrador) said

    ñaaa, pero el Punk ¿no había muerto? ¿qué dice ésta de la hipermodernidad punk? ¡¡¡¡Está claro que vivimos en una hipermodernidad heavy-metalera!!!! 😀 😀 just kidding… Muy buenos los textos man… Beatriz Preciado es una outsider genial y me encanta su estilo barroco.

    Además, cuando le da por acercarse a la filosofía económica postmarxista, como en este texto que citas, el resultado es interesantísimo. En mi opinión, una vez el pensamiento feminista ha conseguido politizar facetas de la vida antaño consideradas como apoliticas, su gran reto ahora es re-politizar (que no ideologizar) la economía. Esto es imprescindible, si consideramos (no necesariamente desde una perspectiva marxista:) que la lógica de la circulación especulativa del capital determina de manera clave la corporalización de las identidades sexuales… En el texto (sobre todo, último parrafo) Preciado ya emprende esa tarea al señalar que el valor neto del capitalismo virtual es cero o que es intrínsecamente un movimiento de solapamiento de la realidad de la Experiencia con la realidad virtual del Ciberespacio. Desgraciadamente, de momento no hallo que Buttler vaya por la misma senda…

    Por lo demás, y ya que estamos viendo a Foucault en clase, os dejo un cacho de una entrevista donde Preciado habla del mismo (
    (entrevista completa en: http://caosmosis.acracia.net/?p=534 )):

    P. De lo que apunta Sedgwick se desprende que es preciso hacer una nueva lectura de Foucault. ¿Qué puede aportar aún la lectura de Foucault a la comprensión de los procesos de articulación subjetiva y política contemporáneos?

    R. Yo creo que esta lectura abierta de las tecnologías de control estaba ya presente de alguna manera en algunos análisis de Focuault. Yo me he interesado precisamente por cómo diferentes tecnologías de género operan para producir posiciones de sujeto-cuerpo, como estos sujetos-cuerpos resisten a la normalización haciendo una citación descontextualizada o un uso impropio de esas tecnologías de normalización. Dicho de otro modo, lo que me interesa es cómo esas tecnologías fallan y, de un modo u otro, fallan constantemente. Cómo se producen discontinuidades, cómo se generan intersticios o pliegues de subjetivación/incorporación desviante. La mayoría de los estudios de género hasta ahora se han focalizado sobre “la feminidad”, la diferencia sexual, o las mujeres. Yo creo que precisamente porque desde mi infancia mi posición ha sido precisamente la resistencia a un cierto proceso de “devenir mujer”, me siento especialmente atenta a la construcción de la masculinidad moderna. Partiendo de las utilizaciones de la noción foucaultiana de tecnología que había iniciado Teresa de Lauretis, me concentro actualmente en una teoría del género como “incorporación prostética.” Ese es el trabajo que intentado llevar a cabo con la genealogía del dildo y que continuo ahora con un estudio de las lógicas prostéticas de producción del género en la cultura popular, la danza, la arquitectura y la pornografía. Es lo que yo denominaría “dildónica” más que teoría queer. Ahora mismo trabajo en la elaboración de una cartografía de las tecnologías de producción y de normalización del género, el sexo y la raza en el régimen “postmoneista”, es decir, posterior a la invención de la categoría de género como una biotecnología del cuerpo sexual iniciada por el doctor Money en torno a 1947. Se trataría de esbozar las claves para un nuevo activismo que podríamos denominar gender~copyleft , una micropolítica de células, que más allá de las políticas de representación, busca puntos de fuga frente al control estatal de flujos (hormonas, esperma, sangre, órganos…) y códigos (imágenes, nombres, instituciones…) y la privatización y mercantilización por las multinacionales médicas y farmacéuticas de estas tecnologías de producción y modificación del género y del sexo.

    Foucault señala el paso de las sociedades soberanas a las sociedades disciplinarias en torno al siglo XVIII, como un desplazamiento de un tipo de poder que decide y ritualiza la muerte, a un poder que calcula y organiza la vida de las poblaciones. Son en definitiva dos modelos de gestión del cuerpo social. Foucault denomina biopolítica al conjunto de prácitcas gubernamentales dirigidas a racionalizar la vida de la especie: prácticas de salud, de higiene, de natalidad, de clasificación y depuración racial. Pero Foucualt nunca se interesó por la noción de género. Desde mi punto de vista, la invención de la categoría de género señala el paso a un nuevo modelo que yo he denominado “postmoneista”y que Deleuze y Guattari habían caracterizado de algún modo bajo el nombre de “sociedades de control.” Se trata de un modelo basado en la internalización o la invisibilización de los mecanismos de control, en la generación de formas de control difuso, reticular, hormonal y prostético. En términos espaciales ya no es un modelo de encerramiento (como el del hospital o la fábrica), sino un modelo de tejido, de red, en el que priman el desplazamiento inmediato, la conexión, la contaminación y las formaciones somatopolíticas serían aquí el sida o el cancer, pero también las mutaciones producidas por bomba atómica, la radiación, el ántrax… es también un modelo cibernético, de hibridación, metamorfosis, mutación. Por supuesto se trata del nuevo modelo del colonialismo globalizado. Ya no es cuestión aquí de políticas de la muerte o de la vida, sino de la producción y el control de estados intermedios entre la vida y la muerte: la muerte cerebral, la vida vegetativa, los embriones, los virus, etc. Aquí el modelo de subjetivación es el monstruo. Este es el régimen que Haraway, llevando Foucault hasta sus últimas consecuencias, ha llamadado “política del cyborg.”

  2. Guillermo said

    Estoy de acuerdo contigo en que hay que repolitizar la economía. Diría mejor, habría que cuestionarla. De la economía se podría decir lo mismo que dijo Foucault del marxismo:

    “Cuando un marxista me dice que el marxismo es una ciencia yo le respondo: creeré que usted practica el marxismo como una ciencia el día en que me muestre, en nombre de esta ciencia, en qué se equivocó Marx.”*

    En todo caso, el post-algo del “no future” sólo puede ser la muerte. O acaso el tiempo no sea lineal y estemos en un bucle virtual.

    *http://www.ddooss.org/articulos/entrevistas/michel_foucault.htm

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