Ágora 2.0

Blog del alumnado de Filosofia de la Universidad de Zaragoza

REFLEXIÓN ERRÁTICA SOBRE LA FILOSOFÍA POLÍTICA Y EL TIEMPO.

Posted by forseti4y9 en 4 noviembre 2009

Deleuze, interpretando a Kant, nos señala que “el tiempo tiene tres modos: la duración o permanencia, la coexistencia y la sucesión. Ahora bien, el tiempo no se puede definir por ninguna de las tres puesto que no se puede definir una cosa por sus modos. No se puede definir el espacio como el orden de coexistencias puesto que la coexistencia es un modo del tiempo” .

En este sentido, el espacio es la forma de la exterioridad y el tiempo es la forma de la interioridad. Así, el tiempo es la forma bajo la cual nos afectamos a nosotros mismos, es la forma de la auto-afección. El tiempo es la afección de sí por sí.

Esta idea es coherente con la afirmación de Deleuze de que en Kant el tiempo sale de sus goznes: ha dejado de estar subordinado a la medida del movimiento, y, al contrario el movimiento va a subordinarse completamente. Se trata de entender el tiempo como forma vacía y pura. El mundo deviene un desierto.

Como dice el propio Deleuze en otro momento: “sucede como si el tiempo se desdoblara, pero “se desdoblara” hay que tomarlo en sentido estricto, es decir, se desenrollaba, es decir perdía su forma cíclica […]. El tiempo deviene línea recta pura. Eso me recuerda a Borges, el verdadero laberinto es la línea recta.”

El tiempo ya no acota el mundo, va a atravesarlo. Ya no es la operación que limita algo, al contrario es el término hacia el que algo tiende, y a la vez tendencia y eso hacia lo que se tiende, eso es el tiempo.

En este contexto, Deleuze sintoniza a Hölderlin (a quien asemeja en ese punto con Kant) con Sófocles: en Edipo el tiempo ha devenido una línea recta que va a ser la línea sobre la cual Edipo yerra. No hay reparación, o lo sería bajo la forma de una muerte brutal. Edipo está en perpetuo aplazamiento, él va a recorrer su línea recta del tiempo. Una línea que lo arrastraría hacia la nada, hacia la muerte, según la idea heideggeriana de una especie de ser-para-la-muerte.

Y hay un momento, en la interpretación de Hölderlin, en el que hay una cesura, que permite distribuir un antes y un después. La cesura es el momento del presente puro, constituyendo sobre la línea recta un pasado y un futuro. La cesura es el hombre, que se aparta del tiempo de un Dios que curva el tiempo; es el hombre quien distribuye un antes y un después que ya no riman.

Y según Deleuze, Kant en esto se asemeja a Hölderlin. El tiempo es algo así como una magnitud extensiva (la multiplicidad remite a una reunión de las partes es un todo).

A esta magnitud extensiva se añadiría una cantidad intensiva, que opera una síntesis entre el grado cero (hay una conciencia vacía del tiempo) y el tiempo como línea pura o forma vacía, al añadirse una cantidad intensiva como grado de lo real que llena un espacio y un tiempo operando la síntesis.

Como corolario, Deleuze añade la paradoja del sentido íntimo: la determinación activa “pienso” determina mi existencia, pero ella no puede determinar mi existencia más que bajo la forma de lo determinable, es decir, bajo la forma de un ser pasivo en el espacio y en el tiempo. Entonces “yo” es un acto, pero un acto que no puedo representarme en tanto que soy un ser pasivo. Yo es otro. Entonces yo es trascendental.

El “pienso”, es un “yo” pasivo en el espacio y en el tiempo, un “yo” que ha tomado la forma del tiempo y la forma del pensamiento.

En este yo pasivo que piensa en el espacio y en el tiempo se encuentra Bryce Echenique cuando dice que “el tiempo se vuelve totalmente subjetivo y elástico. Pasado, presente y futuro se mezclan una y otra vez, incontrolable y agotadoramente, agradable y detestablemente” .

Entiendo que la lucha entre el “yo” pasivo del “pienso” es el “ahora” que Bryce llama tiempo íntimo y subjetivo, más allá del supuesto “ahora” como tiempo cronológico y objetivo.

Acaso el yo trascendental no es un “pienso” cartesiano, no es un “ahora”, sino una línea recta sin cesura. O acaso el yo trascendental es un Dios circular; en todo caso, un Dios no humano.

Porque el hombre es mortal. El hombre es cesura. Aunque como dice Bryce “sólo los hoteles permanecen abiertos siempre. Ahora y siempre. Y ya sólo nos queda el sueño, esa inmensa posibilidad. Como aviones de ida y vuelta…”.

Acaso el sueño sea la única manera de escapar a la línea recta, a la cesura, al tiempo, al pienso… acaso el sueño la única manera de escapar al ahora, de alcanzar un yo trascendental… acaso sea porque el sueño se asemeje a la muerte, único destino de la nada que somos, abolidos tiempos humanos y abolidas las multiplicidades extensivas y las intensiones coloristas.

Acaso la filosofía sea la muerte, el ensueño, y la política sea la vida, la vigilia.

Acaso el poeta se asemeje al filósofo en este aspecto, pues el poeta sueña, aunque sea despierto; un poeta, tal que el Ángel González de “A mano amada” , capaz de convertir (insomne, véase la paradoja) cada minuto en el aniversario de todos los sucesos de una vida, haciendo posible la fantasía del tiempo como magnitud extensiva grado cero. En todo caso, a nuestro poeta le falta la memoria del futuro.

Quizá sólo en el sueño, en la filosofía, en la poesía, podamos escapar de lo que creemos como más evidente, pues nosotros no somos el mismo que nosotros mismos, pues ser sí mismo es referirse a un sí mismo que nunca está dado, parafraseando a Jean-Luc Nancy . Acaso porque somos siempre presente, cesura, y nuestro yo trascendental, irremediablemente devenido inmanente, no puede separarse de la línea recta del tiempo por la que discurrimos en estado de vigilia.

Igual la alteridad que somos, de la que nos habla Nancy, es la política. Y la filosofía es el vano intento por creer que el hombre es inmortal y que por tanto puede trascender la línea recta del tiempo y replegarla en un círculo divino y maravilloso.

Acaso los aviones de ida y vuelta no sean sino sueños.

Tal vez sólo nos quede el ahora de la línea recta, y a él debamos entregarnos al estilo de Fito: “Todo en la vida lleva a algún sitio. […] Es una parte de la vida que viví y me llevó a otra parte” . Aunque sea para reconocer que esa línea recta no nos lleva sino a la nada, a la muerte, al abandono de la política y al abrazo de la filosofía del que se sabe mortal y absurdo corte de la cesura del más temible laberinto.

El tiempo, pues, como mera forma de la afección del sí por sí. Afección desde la que el yo transita la política, la relación con la pluralidad de hombres, pero afección abocada a la nada, pues el tiempo no puede definirse por sus modos, y desaparecido el yo, desaparece el tiempo.

Entendiendo el mundo como desierto, la filosofía política como tragedia griega o como tragicomedia española.

Un mundo sin más trascendencia que la soñada, aunque acaso haya que seguir soñando al modo heraclitiano: “Si no se espera lo inesperado, no se lo hallará, dado lo inhallable y difícil de acceder que es” .

Un mundo desierto, sí, pero esperando poder alimentar el alma de verdad (¿filosofía?, ¿muerte?) y no de ilusiones (¿política?, ¿vida?), entendiendo la ciencia como alimento del alma, en expresión que tomamos prestada de Koyré , y rechazando, al modo socrático, la retórica.

Se han utilizado para este trabajo las siguientes referencias:
http://www.webdeleuze.com Les Cours de Gilles Deleuze : Kant. 14/03/1978. Síntesis y tiempo.
Op. cit, 21/03/1978.
BRYCE ECHENIQUE, A, Aviones de ida y vuelta.
GONZÁLEZ, A., Poemas, “A mano amada”, Cátedra, Madrid, 2004, p. 156.

http://www.20minutos.es, 11 de septiembre de 2009. Entrevista a Fito Cabrales.
CLEM., Strom. II 17.
KOYRÉ, A., Introducción a la lectura de Platón, Alianza, Madrid, 1966, p. 50.

Anuncios

Una respuesta to “REFLEXIÓN ERRÁTICA SOBRE LA FILOSOFÍA POLÍTICA Y EL TIEMPO.”

  1. Arman García (Administrador) said

    amigo, te ha salido un artículo de esos para tumbar filósofos analíticos a pares xDDDD

    Por lo demás, últimamente me pregunto, a partir de mis lecturas de F. Jullien, de si tiempo no es una preocupación específica de la filosofía occidental relacionado con la física, con la interrogación de Aristóteles sobre el movimiento de cuerpos físicos. Es decir, fuera de ese marco es imposible una reflexión seria sobre el asunto, tal y como queda patente en el pensamiento chino, que coincibe el tiempo como mero momento estacional dado que piensa no a partir de la lógica del movimiento sino de la lógica del proceso. Pero bueno, aún estoy investigando el tema para un monográfico así que cuando lo tenga hecho, corraboramos posturas 😉

    Por otro lado, como denuncia Walter Mignolo, el teóricos de los estudios subalternos latinoamericanos, el tiempo cumple una función específica en el pensamiento colonial a partir de hegel. A ver si mñna cuelgo un post ilustrativo s/ este punto.

    Por lo demás, me ha gustado tu artículo: desde un punto de vista argumentativo es la p*** Hybris 😀

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: