Ágora 2.0

Blog del alumnado de Filosofia de la Universidad de Zaragoza

El Político de Platón.

Posted by forseti4y9 en 16 febrero 2010

Introducción.

El presente trabajo aborda el Político de Platón, desde una primera aproximación para dar una visión de conjunto de la misma, hasta un posterior análisis más detallado de algunos de los puntos que pueden suscitar mayor interés, a la luz de los comentarios que Cornelius Castoriadis realizó al respecto.

Así, comenzaremos por situar la obra en su contexto, nos preguntaremos por el objetivo de la misma, por su estructura, por la relación que guarda con otras obras de Platón, por la primacía que la monarquía tiene en Platón, y acabaremos por hacer una relectura del Político a la luz de la tesis de Castoriadis, tomando las digresiones (del mito del reino de Cronos y de la ciencia como aquello que define al político) como el objeto principal de la apuesta del diálogo platónico en el contexto más amplio del conjunto de su obra, lo que da pie a Castoriadis para atisbar a un Platón menos absolutista y más cercano al dêmos.

&1. Primera aproximación.

1.1 Contexto de la obra.

Conviene reseñar en primer lugar el lugar que el Político de Platón ocupa en el conjunto de la obra de este filósofo. Se trata de una obra que se sitúa dentro de lo que algunos han llamado los “diálogos de vejez” de Platón. Una obra estrechamente vinculada con el Sofista: efectivamente, tal como señala María Isabel Santa Cruz , al comienzo del Sofista se propone como tema de discusión las figuras del sofista, del político y del filósofo, y puede afirmarse que fue escrito inmediatamente después del Sofista, aproximadamente después del segundo y antes del tercero de los viajes que Platón hizo a Sicilia, entre los años 366 y 362 a.C.

En cualquier caso, es de resaltar ahora que es una obra posterior a la República y anterior a Las Leyes. Y que la obra sobre el filósofo que Platón anuncia al principio del Sofista no nos ha llegado, acaso por no haber sido nunca escrita. Dejamos para un poco más adelante la comparación con la República y las Leyes.

Ahora queremos incidir brevemente en que esta obra, el Político, se sitúa también, además de en la estela del Sofista, dentro de la línea del Teeteto, como pone de manifiesto González Laso . El propio tema del Teeteto (ti estin episteme) se enlaza directamente con el comienzo de la discusión en el Político y es en realidad su fundamento . El Político es una obra de la ancianidad de Platón y precisa apoyarse en el Teeteto y en el Sofista, obras que condicionan su aparición. En el Político, según este autor, es donde Platón alcanza el justo medio, a través de las sutilezas de la propia obra.

1.2 Objetivo de la obra: definir al político y hacernos mejores dialécticos.

En segundo lugar, cabe preguntarse por el tema sobre el cual trata esta obra de Platón. Pareciera quizá una pregunta obvia, pero no lo es tanto. Podríamos ya desde ahora anunciar que la respuesta a esta cuestión es la que va a articular el presente trabajo.

Efectivamente, si hiciéramos una lectura pegada a la letra de la propia escritura de Platón, como hace por ejemplo la edición de Patricio de Azcárate de las Obras completas de Platón (tomo 6, Madrid 1872), el objetivo de esta obra parecería claro: definir qué entiende Platón por político. Así, podríamos tomar el lápiz y sobre el propio texto de Platón anotar que el político es un hombre de ciencia, de una ciencia especulativa, de mandato directo, que tiene por objeto seres animados, que viven en rebaños, terrestres, andadores, sin cuernos, que no se mezclan, bípedos y sin plumas.

Luego anotaríamos que no basta con decir que el político es pastor de hombres. Que el político es quien gobierna a buenas a los hombres reunidos en sociedad. Anotaríamos que el verdadero gobierno es el de uno sólo o muchos que posean la ciencia de mandar, con o sin leyes escritas, pues la ley por la fuerza de las cosas es siempre imperfecta. Y distinguiríamos, siguiendo la lectura de esta obra de Platón, entre el reinado y la tiranía, entre la aristocracia y la oligarquía, y el gobierno de la multitud o democrático. Pero hete aquí que ninguno de esos gobiernos deja de ser imperfecto, ninguno de ellos nos define al verdadero político, que es el que está a la cabeza de un gobierno perfecto, el gobierno de la ciencia. Una ciencia semejante al arte del tejedor.

Pero estas notas tomadas de una primera lectura quedarían puestas en duda por la propia escritura de Platón, que bien habría de desconcentrarnos, cuando el Extranjero dice en 285 b: “- Y, a su vez, ¿por qué hemos emprendido la búsqueda sobre el político? ¿Es por el político mismo por lo que nos la hemos propuesto o, más bien, para hacernos más hábiles dialécticos en todo tipo de cuestiones?” (en este mismo sentido, el 287 b).

Así, tal como señala Santa Cruz , cabría preguntarse si el verdadero tema del diálogo es la política o el método dialéctico. Según esta autora, la originalidad del Político radica, precisamente, en el modo peculiar en el que ellas se entrelazan; en la inescindibilidad de dialéctica y política.

1.3 Estructura de la obra.

En cualquier caso, lo que la primera lectura del diálogo también nos revelaría es la extraña estructura de la obra. Así, para su análisis, Santa Cruz señala cinco grandes momentos:
I. Uso del método de división dicotómica, para llegar a la definición preliminar del político como pastor del rebaño humano (257 a-268 b).
II. Mito sobre la reversión periódica del universo y corrección de la definición inicial del político (268 d- 277 a).
III. Definición del arte de tejer, tomando como modelo del arte político (277 a- 283 c).
IV. Caracterización del arte de medir y de la justa medida (283 c- 287 b).
V. Distinción de los estamentos de la sociedad y de los diferentes regímenes de gobierno, para llegar a la definición final del político como tejedor real (287 b- 311 c).

Obviamos reproducir aquí otras posibles divisiones de la obra, y nos remitimos para ello, entre otras, a las de González Laso, que la divide en diez partes , o a la del propio Castoriadis, que analizaremos en la segunda parte de este trabajo.

En cualquier caso, la desconcertante estructura del Político, que quizá responda al objetivo de la misma (esa inescindibilidad de dialéctica y política de la que nos hablaba Santa Cruz) es también objeto de atención por parte de Steinman ; estructura que esta autora pone en relación con la estructura del Sofista, según ella no menos desconcertante. En ambas obras, se trataría de obtener definiciones de las figuras que dan título a los diálogos y el curso del análisis lleva a adentrarse en problemas que en primera instancia no estaban en los planes; ambas obras se desenvolverían en un sustrato experiencial-fenomenológico común sin el cual nada tiene suficiente sentido .

Así, primero se busca una definición del político por el método diairético de la división, luego se utiliza el mito, y finalmente un tercer procedimiento metodológico, el paradigma. Los dos primeros métodos mostrarían lo que no es definir con verdad; todo el diálogo estaría encaminando a demostrar que el método correcto para definir algo con verdad es el uso del paradigma, resultado de un proceso de investigación intersubjetiva sin excluir la relación de la cosa con otras .

En este sentido, esta obra de Platón no es sólo por tanto la búsqueda de una definición sino también el análisis de los mismos límites de los métodos de investigación: “al explicitar aquello que la política no es, el Joven Sócrates y el Extranjero adquieren competencias y saberes respecto del objeto y respecto de las exigencias implicadas en el proceso cognoscitivo necesario para arribar a una definición. Así van cumpliendo con las condiciones que exige avanzar responsablemente en el camino de la investigación” .

Y es que la tesis de esta autora es que : en el Político, “definir” se convierte en un proceso complejo que incluye un acercamiento negativo al objeto. “Decir lo que el objeto no es” constituye uno de los momentos necesarios para arribar a una definición verdadera (abandonando la ignorancia como punto de partida del diálogo).

1.4 Comparación con la República y las Leyes.

En la interpretación de Santa Cruz, la línea que aglutina tanto a la República como al Político como a Las Leyes es la idea central de que “la instancia suprema es siempre el saber. Y nuestro político, que es quien posee el saber, no es otro que el filósofo”. En esta obra se delimitaría positivamente al filósofo como tejedor real, como único que posee el saber del mundo de las Formas y conoce su adecuado entrelazamiento; y esto explicaría porqué, escrito el Político, no tuvo ya necesidad Platón de escribir el anunciado diálogo sobre el Filósofo.

Sin embargo, siguiendo a Ute Schmidt Osmanczik , podemos señalar una diferencia con la República y las Leyes, donde Platón nos ofrece dos utopías grandes, y esta es que en el Político nos ofrece sólo una utopía “pequeña”, como de pasada, mucho menos desarrollada. Es la utopía del tejedor real, que diseña una sociedad perfecta, como único estado correcto que se realiza después de la época de Cronos, cuando por tanto los hombres requieren una constitución política, un rey que tenga el conocimiento del gobierno de los hombres, un estado moralmente bueno donde hay una perfección de obediencia y una perfección técnica, un estado feliz y parecido a Dios.

En este sentido, es admitida por muchos autores, entre ellos por Emilio Lledó , la primacía de la República y las Leyes como obras en las que culmina el ansia de Platón por encontrar el estado ideal, ese estado en que se conjuguen por un lado el sentido de la praxis política y por otro la inclinación hacia un estado perfecto.

1.5 Primacía monárquica.

En cualquier caso, la primacía monárquica para Platón queda puesta en evidencia por el propio Emilio Lledó, como forma más perfecta, para lo cual echa mano de una referencia al Político (302 c): “la monarquía, sujeta al yugo de unas buenas normas escritas que denominamos leyes, es la mejor de las seis constituciones; pero sin leyes, es la que hace la vida más penosa e insoportable”. Para que no aparezca la tiranía, forma degenerada del monarca, necesita éste el control de las leyes.

Y es que, según Lledó, Platón busca una salida ante la debilidad de la democracia, que ha sacrificado, democráticamente, a aquel hijo del dêmos que fue Sócrates . Pero sin que ello signifique, según Lledó (frente a Popper), que en Platón haya un desprecio hacia la democracia, aunque el filósofo se vuelque hacia lo inmutable , pues según Lledó la teoría platónica de las ideas y el conocimiento no contradicen, en absoluto, a un ideal democrático, pues el filósofo está comprometido en la realidad que le toca vivir, es político.

En sentido contrario podríamos apuntar la idea de Gómez Lobo de que “el paso decisivo de rechazo de la democracia lo dio Platón al combinar el modelo de conocimiento que provee la téjne con una doctrina metafísica que hoy llamamos Teoría de las Ideas o de las Formas .

En este sentido, Ute Schmidt señala que en el Político el filósofo se parece más a un déspota ilustrado que a un pensador totalitario.

El mismo Vidal-Naquet , en su prefacio al libro de Castoriadis Sobre el Político de Platón, señala también que Popper no está en lo cierto al acusar a Platón de reaccionario, pues no sueña con una regresión. Lo que sí es cierto es que “si bien Platón conoce el mundo que lo rodea y el que lo precedió, lo odia”. Odia tanto a la democracia de la que es contemporáneo, como a la democracia instituyente de Pericles.

Según el propio Castoriadis, Platón no es conservador, pues no quiere mantener “el régimen de nuestros padres”, pese a ser autoritario y absolutista (que no totalitario, pues calificarlo de tal sería anacrónico y ridículo en este contexto), pues la noción de pátria, de leyes de nuestros padres, es precisamente la democracia .

&2. Lectura de Cornelius Castoriadis.

2.1 La destrucción del pensamiento griego.

Podemos dar paso ya a la segunda parte de este ensayo, subrayando desde este mismo momento cuales son las aportaciones mayores de Castoriadis a la lectura del Político : El mito que Platón muestra en el Político no es algo secundario, sino esencial; la denuncia contra los sofistas se adapta muy bien a los procedimientos sofísticos; el Platón del Político es un Platón “resignado”, un Platón que acepta lo mixto, la mezcla: la democracia es el peor de los regímenes gobernados por leyes y es el menos malo de los regímenes anómicos.

En este sentido, Platón, junto con Jenofonte e Isócrates, anuncian el tiempo de los reyes, son los profetas del mundo helenístico; Platón juega un importante papel en la destrucción del mundo griego, en el bloqueo del proceso histórico, siendo que la aportación inmortal de los atenienses al pensamiento político fue la incorporación de la historicidad. Como señala Castoriadis, Platón trata de detener, de inmovilizar la historia, de poner fin a ese cambio en las ciudades, a esa adopción de nuevas formas .

En la presentación al libro, Pascal Vernay resume muy bien el libro de Castoriadis: no es un simple comentario de texto, sino un magnífico fragmento de ágora filosófica en que Platón y Castoriadis se enfrentan con lo mejor de sus recursos y un objeto: la democracia .

En este sentido podríamos preguntarnos si acaso el objetivo del Político de Platón no estaría encaminado a la definición del mismo ni al aprendizaje de la dialéctica, sino a la aceptación de la democracia, régimen que él ha conocido, como un régimen de lo mixto, frente al régimen ideal del gobierno del filósofo.

Pero vayamos de mica en mica, que dirían en catalán. Lo que quizá convenga subrayar es que el libro de Castoriadis es la transcripción corregida de siete clases de un seminario.

El propio Castoriadis, al hilo del ciclo lectivo 1985-1986, en el que se enmarca este seminario, hizo un resumen, en el anuario de la EHESS, de a qué se dedicó el ciclo. En él se dibuja un Platón radicalmente ajeno al imaginario griego, un Platón que es la negación total de pensamiento político griego, un Platón que odia profundamente el universo democrático y sus arborescencias (‘sofística’, retórica, actividad política, la misma poesía). Pero también un Platón que funda por segunda vez la filosofía, un Platón que crea el razonamiento filosófico, por lo que “la filosofía, hasta entre sus adversarios, siguen siendo platónica” .

En este resumen, Castoriadis subraya que el Político de Platón, pese a su estructura extravagante, es un buen exponente, si no el mejor, de lo que es “el pensamiento vivo puesto a trabajar”.

Pues bien, sin querer agotar la multitud de frentes que abre el seminario de Castoriadis, en lo que queda de ensayo nos limitaremos a tomar nota de algunas de las cuestiones que nos parecen más interesantes, o bien por tener relación con los comentarios efectuados en este ensayo hasta este momento o bien por ser una aportación de calado dentro de la crítica de Castoriadis. En este sentido, adelantamos ya que la tesis principal de Castoriadis es que el diálogo está escrito para las digresiones, en particular para la del mito de Cronos y para la tesis central de que sólo la ciencia define al político.

2.2 Sobre cuestiones analizadas en la primera parte del ensayo.

Analizando algunas de las cuestiones ya tratadas en este ensayo, podemos señalar que Castoriadis efectivamente no califica de totalitario de Platón, pero sí que lo tacha de inspirador de todo lo que representará esta actitud en la historia, de todo lo opuesto al movimiento democrático .

Y pese a que lo tacha de sofista incomparable , por otro lado reconoce que no es un autor meramente “ideológico” del que no haya más que demostrar sus sofismas, pues a cada paso tropezamos con una pepita filosófica y porque es una de las raíces de nuestros modos de pensamiento .

Como ejemplo de las trampas a las que nos somete Platón , Castoriadis señala que a la hora de definir al hombre político Platón hace dos peticiones de principio de tapadillo : la primera es la identificación del hombre político con el hombre regio (lo cual es una monstruosidad para Grecia ), la segunda es la de que el político es uno de los que poseen ciencia (lo que permitirá posteriormente el axioma de la tercera digresión, referida al carácter absoluto del político y su poder, y permitirá una tercera definición de político: el que sabe, el epistémon). Así, en otro momento del seminario Castoriadis vuelve a señalar la deshonestidad de Platón: es retórica esa afirmación abrupta que nos asesta la idea de que la política es una ciencia .

Sobre la relación entre la República, el Político y las Leyes, Castoriadis nos recuerda que hay un cambio en la definición del apto para gobernar: en la primera, es el filósofo; en la segunda es el tejedor regio; en la tercera son los magistrados elegidos, cuyos hilos son manejados por el consejo nocturno. Así, el Político es una obra que se sitúa en el paso intermedio entre ambos extremos.

En cuanto a la estructura del Político, Castoriadis advierte que hay dos definiciones, tres grandes digresiones, y ocho incidentes (excursus más breves que las digresiones), y se pregunta si esa composición oculta una estructura lógica.

En cuanto a la unidad del Político con el Teeteto y el Sofista, Castoriadis señala que el Teeteto no mantiene unidad con las otras dos obras, en tanto que el diálogo es algo redundante en el Sofista y en el Político, y en el Teeteto no. En el Sofista y en el Político la instrumentación lógica es la diairesis, la división lógica, no la forma dialógica.

En cambio, sí que hay unidad entre el Sofista y el Político. Por la presencia del Extranjero, por los procedimientos (diéresis) y por el contenido.

El Político representa la verdadera praxis, frente al saber verdadero y el saber falso y la falsa praxis. El Político representa lo no absoluto, la mixtura, lo real, la aproximación, lo relativo, la segunda navegación platónica (deúteros ploûs).

Según Castoriadis, es en los últimos diálogos platónicos donde se puede ver la teoría de lo mixto : en el Sofista se disolvería el absolutismo del ser parmenídeo; en el Político se abre el camino al abandono del absolutismo de la República; en el Timeo se establece la mixtura en el plano ontológico y cosmológico; y en el Filebo y en las Leyes también hay esa mixtura.

De hecho, la interpretación de Castoriadis respecto al incidente del Político que se refiere a la distinción de las especies de la virtud, es que Platón ya no identifica la virtud con el saber sino que admite que el placer puede venir, sencillamente, de la vida humana, como una especia de puente hacia el Filebo .

En cuanto a cual sea el verdadero objetivo de la obra, Castoriadis le espetaría a Steinman (permítaseme la exageración): Tell that to the marines!. Esto es, según Castoriadis , el verdadero objetivo del Político es sin duda el político, no la dialéctica. El gasto dierético lo hace no por casualidad con las figuras del sofista y del político, lo hace con ellos porque es la materia que le interesa abordar. Es más, el verdadero objeto del diálogo no sería dar una definición del político, pero sí “preparar la definición de la ciudad que se describirá en las Leyes y bosquejar el papel de los gobernantes en esa ciudad” . Dicho de otro modo: Introducir detrás de los magistrados de las Leyes las “reservas estratégicas” en el plano de la filosofía, de la ontología, de la cosmología; si durante la era de Zeus los hombres se autogobiernan sólo lo hacen como second best (frente a las antropogonías de Demócrito o Protágoras, como luego veremos) , como segunda navegación, como ho deúteros ploûs.

Y es que para Castoriadis no son las definiciones las que otorgan valor a la obra, sino precisamente las digresiones. La primera es la del mito de Cronos, la segunda concierne a las formas de los regímenes y la tercera y más importante es la de que la ciencia es la única base del político; esta es la más importante, hasta el punto de que la segunda se puede considerar una subdivisión de la segunda, señala Castoriadis .

2.3 Primera y segunda navegaciones.

De la primera navegación platónica surge la conclusión de que si el hombre regio está presente, todo el resto debe cederle el paso. Ya no hay leyes, la ley es la voluntad de este hombre regio. Como dice en otro momento Castoriadis: “si aparece el hombre regio, la ley como tal cae y el político debe instituirlo todo radicalmente” .

Esto es, se justifica el carácter absoluto del poder. Su autoridad se ajusta a un arte, como el médico (comparación sofística, tramposa, de Platón) . Ese poder absoluto justificado por el saber político no tiene ninguna otra limitación que la resultante de su saber mismo. O bien de la naturaleza de las cosas. Pero sobre este punto no se hace ninguna aclaración .

Que gobierne con leyes o sin ellas, con grammata o sin ellos, no tiene ninguna importancia. Él sabe qué hay que decidir, lo ordena y se terminó .

Pero en la realidad de las ciudades esto no es posible. No hay hombre regio. Así que hace falta una segunda navegación que descubra el poder de la ley como mal menor. Así, esta tercera digresión es representativa de la filosofía de la mixtura de Platón: “reconoce que, debido a la naturaleza de las cosas, no puede haber ni conocimiento ni reglamentación perfectos de las cosas reales; y que, en consecuencia, hay que recurrir a un segundo juego de medidas, de disposiciones, a ese mal menor que es, en efecto, la ley” . Y en esta tercera digresión se formula ya la distancia que hay entre la regla universal y la realidad particular (el déficit de esencia de la ley).

2.4 Consecuencias que extrae Castoriadis.

Incluso Castoriadis señala que sacando las últimas consecuencias de esta idea del Político la de que no puede haber ley que abarque de una vez por todas y para siempre todos los aspectos de las actividades humanas, porque la distancia entre la ley y la realidad no es accidental, sino de esencia se pueden negar las tentativas de la República y de las Leyes, pues se condenan las utopías de fijación de la sociedad perfecta.

En este punto puede ser oportuno apuntar, con Castoriadis , que la crítica de la ley como regla inmutable, ciega, sorda, coincide con la crítica de la escritura en relación con el discurso vivo (idea de la que beberán entre otros desde Derrida a Kierkegaard).

Como dice en otro momento Castoriadis, esta visión de la ley como la de un hombre arrogante e ignorante, como la de un disco rayado, es simplemente la oposición entre lo universal abstracto y lo concreto .

Ese político que vive en una ciudad de leyes en ausencia de un hombre regio ya no es un epistémon, es algo nuevo, no definido en el diálogo . Quizá sea el político de las Leyes, con el consejo nocturno, apunta Castoriadis.

Así, Castoriadis señala que hay que aspirar a una sociedad que condene lo instituido, y que busque una relación justa entre instituyente e instituido.

Con ello, Castoriadis hace una lectura de Platón que le acerca a sus posiciones, descubre una política de la mixtura alejada de la política ideal, absolutista y fijista. Descubre una contradicción muy profunda en Platón , pues esta crítica de la ley como regla inmutable contradice lo que es la piedra angular de su filosofía, que el ser es eîdos.

2.5 El mito del reino de Cronos.

Por otro lado, la primera digresión, del mito del reino de Cronos, no es menos importante para Castoriadis. De hecho, si Platón propone la primera definición del político como pastor (en vez de ir a por lo evidente desde el principio, a atacar la definición de Protágoras de que la capacidad política estaba compartida igual por todos los ciudadanos) es precisamente, según la tesis de Castoriadis , para así poder introducir el mito. Para preparar la idea de que hubo pastores de seres humanos, pero eran dioses. Como dice en otro momento Castoriadis: “durante la era de Cronos, el dios mismo nos toma a su cuidado, nos hace pacer y, por consiguiente, el problema de la política no se suscita” .

Y nos preguntaremos porqué habría de querer Platón, en la hipótesis de Castoriadis, introducir el mito. La respuesta ya la hemos apuntado al principio de esta segunda parte del ensayo. Efectivamente, lo que nos responde es que la razón es que Platón “quiere destruir el pensamiento del siglo V, destruir la antropogonía de Demócrito” . Destruir la idea de que hay una autoconstitución de la especia humana. Dejar de lado las dotaciones divinas del relato de Protágoras. Si los dioses permiten a los hombres sobrevivir y hacen ciudades, no es un progreso, sino una fase inversa de la historia que se encamina hacia la corrupción. Las dotaciones divinas son las que permiten que el hombre subsista en este período de corrupción, no que la humanidad se autocree.

Se trataría pues, en último término, de atacar la democracia defendida por Protágoras. De destruir la conciencia embrionaria de que hay una autocreación de la humanidad; idea que podemos ver no sólo en Demócrito y Protágoras sino también en Tucídides .

En último término, pues, se trata de destruir el mito de que Zeus repartió la téchne politiké a todo el mundo por igual , el mito protagórico. Para ello no duda en caricaturizar la democracia ateniense, como si fuera un régimen que decidiera en cualquier ámbito científico técnico específico según los procedimientos reservados al debate político.

En este sentido, Gómez-Lobo señala precisamente que “una crítica interesante del pensamiento político de Platón procurará mostrar que el modelo de la tejné es inaplicable en política o que no existen las ideas platónicas o ambas cosas” , o incluso, mejor, que lo bueno para una comunidad política no se deduce de premisas universales, sino de un saber práctico, al hilo de la distinción aristotélica entre razón teórica y razón práctica.

2.6 Contradicciones de Platón.

En cualquier caso, Castoriadis descubre las contradicciones del pensamiento de Platón en la tercera digresión, y le grita cual compatriota (griegos son los dos) en el ágora que basta ya de hacerle cochinadas y jugarretas a la masa. Pues la propia argumentación de Platón presupone que la masa es capaz de distinguir el mal consejo del bueno; y que tras tanteos y experiencias es capaz de aprender.

Le grita luego que si la ley no sirve como regla universal e inmutable eso no significa que no pueda ser útil durante quince años, por ejemplo, pues las leyes pueden cambiar. Y que en todo caso ahí está la teoría de la equidad que introducirá Aristóteles (el juez se pone en lugar del legislador).

En todo caso, Castoriadis advierte de manera lúcida que “una vida en la cual tuviéramos reglas que se ajustaran a nosotros, como un sastre excelente nos adapta un traje, sería, en efecto, la esclavitud total. Sería la cárcel ideal. Pero precisamente en la doble existencia de una regla y de cierta separación con respecto a ella se establece la autonomía de que podemos gozar como seres sociales” .

Castoriadis sigue gritándole a Platón que incurre en otras contradicciones. Así, que la epistéme sea a la vez inaccesible y a la vez medida absoluta de realidad . Pero incluso si alguien poseyera esa epistéme, si no fuera inaccesible, y alguien la poseyera, ¿cómo será reconocido por otros como su poseedor?.

2.7 Conclusiones.

En definitiva, y para ir terminando el ensayo con las propias conclusiones de Castoriadis, queremos resaltar por un lado la importancia que la crítica a la ley tiene para toda la filosofía del derecho , y por otro lado que si se admite que la masa no es para siempre una mera turba, “la consecuencia del texto platónico es evidente: la autoinstitución democrática permanente de la sociedad” . Que cada ciudadano pueda ser su propio epistémon, y actúe como hombre regio en los asuntos que le tocan.

En definitiva, Castoriadis argumenta contra el propio Platón, valiéndose de los propios vericuetos que proporciona el Político, para argumentar a favor del dêmos. Como concluye el propio Castoriadis: “las potencialidades del texto conducen, paradójicamente pero, creo, con todo rigor, vistas las imposibilidades que plantea el mismo Platón, a la idea de que en definitiva la politeía que corresponde a la naturaleza de las cosas, a la naturaleza de las leyes, es una politeía democrática que se autoinstituye de manera permanente”.

Epílogo.

Llegada la hora de acabar este ensayo, no es cuestión de valorar el trabajo de lectura de Castoriadis, pues como él mismo advierte, “leer” una obra filosófica es a la ver respetarla y no respetarla . Si acaso simplemente señalar que la lectura propuesta por Castoriadis mejora, a mi entender, al propio Platón, quien deja de tener ese rostro de asesino aristócrata del dêmos y se nos presenta, quizás en un sueño, como el remero de esa segunda navegación que ya anciano matiza los absolutismos e idealismos de su estado y deja entrever un gobierno posible bajo la realidad de las leyes y el dêmos.

Respecto al resto de cuestiones tratadas en la primera parte de este ensayo, queden ahí como otras propuestas, diferentes en ocasiones a las de Castoriadis, como muestra de que las lecturas de la obra de Platón pueden ser tan divergentes como fructíferas para el razonamiento filosófico.

Este es el ensayo monográfico que presenté a Filosofía Política I. Salvo que aquí no aparecen las notas al pie.

Bilbiografía utilizada:
• CASTORIADIS, C., Sobre el Político de Platón, Trotta, Madrid, 2004.
Excelente. Su lectura ha sido toda una inyección de ganas de profundizar en el estudio de la filosofía.

• GOMEZ-LOBO, A, “Escritos políticos de Platón”, en Estudios Públicos, 51 (invierno 1993), p. 341.
http://www.cepchile.cl/dms/archivo_1040_2148/rev51_gomezlobo.pdf
Una breve introducción a algunos textos de Platón que aporta alguna idea bien trabada.

• GONZÁLEZ ESCUDERO, S. “El paradigma de El Político de Platón”, Eikasia, Revista de Filosofía, 12, Extraordinario I (2007).
http://www.revistadefilosofia.com/11-5.pdf
Su lectura no me ha aportado nada aprovechable. Una lectura más de un aspecto de la obra de Platón.

• PLATÓN. Diálogos I. Biblioteca Clásica Gredos. Madrid. 1981.
La introducción de Emilio Lledó me ha parecido coherente a la par que clásica.

• PLATÓN, Diálogos IV, Biblioteca Clásica Gredos. Madrid, 1986.
La introducción de Conrado Eggers Lan me ha parecido coherente a la par que clásica.

• PLATÓN, Diálogos V, Parménides, Teeteto, Sofista, Político, Biblioteca Clásica Gredos, Madrid, 2006.
La introducción de Santa Cruz al Politico me ha parecido escueta pero suficiente.
La lectura del Político de Platón se hace un tanto exasperante por los rodeos que se dan y por las lacónicas concesiones que se hacen al Extranjero por parte del joven Sócrates.

• PLATÓN, El Político, Critón, Menón, Centro de Estudios Constitucionales, Madrid, 1994.
La introducción de González Laso al Político me ha parecido bastante buena.

SCHMIDT, U., Artes y perfecciones en El Político de Platón, Instituto de Investigaciones Filológicas, UNAM.
http://www.rlf-cif.org.ar/Steinman.pdf
Un breve pero muy interesante y clarificador artículo, que aporta luz a las implicaciones del discurso platónico.

• STEINMAN, B., “¿Qué es definir en el Político de Platón?”, Revista Latinoamericana de Filosofía, Vol. XXXIV nº 1 (otoño 2008) 63-91.
Un buen artículo de investigación que se centra en el método dialéctico del Político.

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Una respuesta to “El Político de Platón.”

  1. wendy said

    Comentarios

    Creo que.. Lo que Platón dejo muy marcado en sus diálogos fue que el político es un ser sabio, un filosofo, no es cualquier persona, es alguien con cierto nivel de pensamiento y conocimientos y comparándolo directamente con los diálogos anteriores de la Republica se puede percibir que en estos ya no existe el ideal de un estado inexistente y perfectísimo o de la utopía sino de algo más real en donde existen leyes, un ser filosofo y sabio, ciudadanos que hacen lo que deben hacer y si no lo hacen hay reprimendas aunque extraña vez las necesitan porque son moralmente buenos, y es un estado muy parecido a Dios.
    Platón en su libro el político manifiesta que la monarquía es la mejor de las formas de gobierno, sin embargo, si no tiene leyes que lo rijan se convierte en su degeneración, que es la tiranía, lo que es de sobra malo, así que las leyes, para que un estado se acerque lo mas que se pueda a la perfección deben ser tanto para los ciudadanos como para el rey.

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