Ágora 2.0

Blog del alumnado de Filosofia de la Universidad de Zaragoza

bachelardian sense of reverie…

Posted by Arman García (Administrador) en 10 abril 2010

“Wir alle sind gekreuzigt und alle sind kaputt
von Reiztechnologie, von Zeitökonomie
von Qualität des Lebens und Kriegsphilosophie (…)

Wir tanzen ado hinkel, benzino napoloni
wir tanzen schiekelgrüber

und tanzen mit Maitreya,
mit Totalitarismus und mit Demokratie
wir tanzen mit Faschismus und roter Anarchie.“

Laibach

Dado que  a lo largo del s. XX, la utopia, literalmente ninguna parte, haya funcionado como un lugar concreto, un espacio definido en perpetua degeneración hacia la pesadilla totalitaria, tal vez resultaría más pertinente el uso del término foucaultiano “atopía“ (ausencia de lugar) a la hora de plantear alternativas a la espacialidad moderna.

Desde esa base, y apoyándose en las estructuras de las primitivas redes de información de los piratas y corsarios del s. XVIII o de los tong del s. XIX[1], allá por el año 1992 Hakim Bey, nuestro “anarquista ontológico“ y “terrorista poético“, creó una teoría que haría fortuna en la subcultura hacktivista: Temporary Autonomous Zone.

Tal vez, hoy en día cuando la red ha dejado de ser un dispositivo radical heurístico para tornarse un supermercado online, resulte irónico sacar a relucir el término, mas creo que dieciocho años después, la pregunta de Bey sigue abierta:

“¿Es que estamos condenados, los que vivimos el presente, a nunca experimentar la autonomía, a nunca habitar por un momento una tierra legislada sólo por la libertad? ¿No nos queda otra opción que la nostalgia del pasado o la nostalgia del futuro? ¿Tendremos que esperar a que la totalidad del mundo sea liberado del control político antes de que uno sólo de nosotros pueda exigir conocer la libertad?“[2]

La idea de libertad entonces; una libertad entendida desde la atopia, como elusión festiva de las estructuras del control social, que más que una táctica sociopolítica, suponga anhelo de una zona temporal en el limbo de los espacios actuales, atravesados todos ellos por procedimientos convencionales del viejo continuum del espacio-tiempo.

Esta idea de temporalidad, de no durabilidad (una especie de fijación y anclaje jaraneros en el tiempo presente) es el único vector plausible de ese espacio dinámico que es la TAZ. Cualquier intento de permanencia, de otorgarle durabilidad, conllevaría la solidificación de la estructura social sobre todo, pero de la espontaneidad o fluidez intelectual también. Es más:

“ Tan pronto como un TAZ es nombrado -representado y mediatizado- debe desaparecer, desaparece de hecho, dejando tras de sí un vacío, resurgiendo de nuevo en otro lugar, e invisible de nuevo en tanto indefinible para los términos del Espectáculo“. “El TAZ es como una revuelta que no se engancha con el Estado, una operación guerrillera que libera un área -de tierra, de tiempo, de imaginación- y entonces se autodisuelve para reconstruirse en cualquier otro lugar o tiempo, antes de que el Estado pueda aplastarla.”

En consecuencia, un TAZ no es mucho más que, no puede ser más que, una rave, un potlach, una revuelta urbana o incluso una tarta [que no zapato] en libre vuelo hacia la epatada facha de…

Recalcar aquí que la TAZ ya pre-existe en las No Gone Zones (NGZ), es decir en los espacios que quedan económicamente fuera de la interface del estado (los “sin tierra“ de Brasil, los refugiados de África, los gastarbeiters de Vladivostok o el mismo Compton de Los Ángeles) y giran en redor de aquellos espacios de auto-organización (Permanent Autonomous Zone) que resisten, mal que bien, los embates de la autoridad.

En este punto habría que reconocer que este enfoque de Hakim Bey, tal y como se ha denunciado desde el anarquismo tradicional, linda con cierto “lifestyle anarchism“[3] e incluso desemboca en el romanticismo más naïf…  mas como no es objeto de este post tomar una postura ni reivindicar, desde luego, ninguna nefasta utopía, conviene dejar en la red una huella de este inutil (pero occasionally usefull) romanticismo hakimbeyano:

“ I’m thinking of certain old European genre paintings which always fascinated me as a child, depicting peasants or gypsies living in the ruins of some vanished empire — usually Roman. The images appealed to a Bachelardian sense of reverie and magic about certain kinds of “home”, certain kinds of “space”. I like the sense of abandonment implied in the paradox of abandoned ruins brought to life by “abandoned” bohemians, low-lifes, Breughelian fiddlers and dancers — the contrast of the heavy remains of vanished triumphalism with the lightness and brightness of nomads. I may very well be romanticizing the NGZ as a possible utopian topos or site — but then again, I might be inclined to defend the occasional usefulness of romanticism: — it beats despair. The NGZ is on the way, whether we dread it or romanticize it..“


[1] Cfr. “Election“ (partes 1 y 2) de Johnnie To. http://www.youtube.com/watch?v=b9MOV0AlzrE

[2] Se comprenderá lo innecesario e irónico de indicar la fuente concreta de esta cita tratándose de un autor “palimpsestista“  como Bey. No obstante para una consulta de la obra de Hakim Bey véase: http://www.hermetic.com/bey/.

[3] Véase Bookchin, Murray; “Social Anarchism or Lifestyle Anarchism: An Unbridgeable Chasm“; ed. AK Press ; 2005; versión online disponible en: http://www.spunk.org/library/writers/bookchin/sp001512/

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