Ágora 2.0

Blog del alumnado de Filosofia de la Universidad de Zaragoza

Avempace. El régimen del solitario.

Posted by forseti4y9 en 13 mayo 2010

IBN BAYYA (ABU BAKR IBN AL-SAIG), AVEMPACE,
Y SU OBRA EL RÉGIMEN DEL SOLITARIO (TADBIR AL-MUTAWAHHID)

Todo el que prefiere su materialidad a cualquier cosa de su espiritualidad no podrá alcanzar el fin último. Por tanto no habrá un solo hombre material que sea feliz, mientras que todo hombre feliz será espiritual.

El Régimen del Solitario. Avempace.

——

En el presente trabajo, comenzaremos por analizar el contexto en el que tiene lugar el pensamiento de Ibn Bayya, Avempace (I), para luego entrar a desarrollar algunas de las ideas de este en su obra El régimen del solitario (II).

I. Contexto en el que se desarrolla el pensamiento de Avempace.

Ibn Bayya, más conocido por su nombre latinizado, Avempace, nació en Zaragoza a finales del siglo XI. Ocupa un importante lugar en lo que podríamos llamar la historia de la filosofía en Aragón, que no de la “filosofía aragonesa”, tal como señala Antonio Jiménez García .

Ambiente de efervescencia cultural.

Según señala Joaquín Lomba , una vez desaparecido el centralismo y poder de la Córdoba califal, los tres grandes centros culturales de al-Andalus son Sevilla, Toledo y Zaragoza. En concreto, en Zaragoza, perteneciente a la Frontera Superior, se asiste a un horizonte de diálogo y mutua asimilación entre la cultura musulmana, judía y cristiana.

A la luz de la tesis de Lomba, puede hablarse de una cultura propia del “Valle del Ebro” desde el 714 hasta el 1118, que englobaría las entidades históricas de la Frontera Superior y la de la Corona de Aragón, incluyendo no sólo a los musulmanes sino también a los intelectuales judíos, que asimilaron totalmente la estructura social, política, económica, intelectual y lingüística árabes .

En concreto, Avempace se sitúa en la época de los Reinos de Taifas, de 1031 a 1110, durante la cual gobernaron en el Reino de Zaragoza dos dinastías: la de los tuyibíes y la de los hudíes. Y más concretamente nació en la época en que reinaba en Zaragoza al-Mutamín, miembro de la familia de los hudíes .

Avempace no sólo destacó como filósofo, sino que también escribió tratados de psicología y uno de botánica-farmacológica , y fue médico, poeta y músico.

En concreto, es en este ambiente de efervescencia cultural que hemos señalado en el que se desarrolla (Avempace también) un racionalismo científico, con especial referencia a la lógica y la gramática.

Imbricación entre racionalismo y mística.

No obstante, y esto es algo que queremos subrayar, según Lomba “al lado del racionalismo científico […] que está protagonizado por médicos, astrónomos, matemáticos y lógico-gramáticos, hay que subrayar la fuerte tendencia a la mística que acompaña incluso a los mismos científicos” .

Esta imbricación entre racionalismo y mística es más acusada si cabe en la Frontera Superior, respecto a Oriente y el sur de al-Andalus .

Avempace sería un digno representante de esta idea, pues plantea un racionalismo e intelectualismo aristotélico a la vez que lo empapa de misticismo sufí .

Dicho de otro modo , Avempace no sería el eslabón previo de la apoteosis de Averroes-Aristóteles, como continuadores en Occidente de la auténtica filosofía racional frente a las tinieblas de la ignorancia en al que queda Oriente y el Islam, sino que la lectura es precisamente la contraria, pues Occidente está juzgando este proceso desde un concepto de filosofía sesgado, absolutamente personal y arbitrario . Incluso Lomba llega a hablar de que Occidente ha hecho un “trucaje de la filosofía”.

Avempace conservaría íntegro el sentido de la antigua hikma-falsafa: se potencia al máximo el conocimiento racional, científico y filosófico, pero culminándolo en un estadio suprarracional y místico, cual es el que se propugna en la unión terminal del hombre con el Entendimiento Agente, con Dios, en términos de total y radical misticismo. Así, Avempace sería el máximo punto de unión entre saber racional y transracional, entre filosofía-ciencia y mística. Avempace sería el representante de un racionalismo místico .

Existencia de una escuela de filosofía y cultura musulmanas olvidada.

En este sentido, Lomba señala que en Zaragoza “no sólo hubo una gran escuela de filosofía y pensamiento, sino que en ella se ventiló la gran cuestión de la historia del pensamiento y de la noción misma de filosofía” . Y en su opinión la visión oriental es más completa que la occidental desde un punto de vista filosófico.

En este mismo sentido, Lomba entronca con Asín Palacios, alineándose “con las filas de las más actual visión de al-Andalus: la del lamentable olvido sistemático e irracional al que España ha sometido a ese pasado tan glorioso que fue el abarcado por los siete siglos de cultura musulmana” .

Sin embargo, dicho sea de paso, Lomba diverge de Asín Palacios en que aquel no se deja cegar por el descubrimiento de Avempace, pues Asín Palacios, artífice del renacer de Avempace en el pensamiento actual, señalaba que Averroes sólo tenía “accidentales modificaciones” respecto a Avempace, cosa que Lomba desmiente. Además, la distancia de Averroes respecto a Avempace no debe ningunearse (un Asín Palacios de 29 años se deja llevar por el entusiasmo de haber encontrado a su compatriota Ibn Bayya), pues “si bien Avempace comentó una sola vez algunas obras de Aristóteles (no todas) Averroes lo hizo prácticamente de la totalidad, y ello, en forma de tres niveles de comentarios, los Resúmenes (yawami), los Comentarios medios (taljisat) y los Comentarios grandes literales (tafsirat)” .

Desde este punto de vista, y esto es importante recalcarlo siendo para la asignatura para la que es este trabajo, Lomba propugna una historia comparada de la filosofía, del pensamiento y concepciones del mundo, sin a prioris dogmáticos .

Dimensión ética.

En la vida intelectual señalada, se debe señalar igualmente que la dimensión ética es otra de las características de la Frontera Superior, con autores como Ibn Gabirol, Ibn Paluda, Mosé Sefardí y el propio Avempace .

Precisamente Ibn Bayya, Avempace, trata de la moral en la obra que será objeto de especial atención en este trabajo, El régimen del solitario, además de en otras obras como La carta del adiós o el Tratado de la Unión del Intelecto con el hombre.

En esta obra podemos ver la primera teoría completa del sabio solitario. Aquí, Avempace, cual Platón en su Carta VII, propone el asilarse de la sociedad . Esto lo veremos con más detenimiento en la segunda parte del monográfico, a la cual daremos paso sin más dilación.

Relevancia de Avempace.

Tan sólo antes recalcar la importancia que hoy se le otorga a Avempace como ya hemos destacado anteriormente; importancia que cabe subrayar de nuevo, en tanto que es el primero que da a conocer de una manera global y que comenta ciertas obras fundamentales de Aristóteles, hasta entonces no estudiadas por ningún filósofo andalusí (e incluso occidental cristiano).

Para acabar con esta primera aproximación a Avempace, podemos señalar con Lomba que no hay que poner en duda la fe religiosa musulmana de Avempace. Ese racionalismo místico del que hemos hablado como propio de Ibn Bayya en su día fue objeto de críticas por parte de los sectores más ortodoxos, pero en todo caso lo cierto es que el zaragozano cumplía con los requisitos para ser buen musulmán, y que no es que Avempace y los filósofos en general quisieran negar la Revelación y su contenido, sino que simplemente daban una interpretación racional, alegórica, a los contenidos de la fe .

De hecho, el pensamiento de Avempace se encuadra dentro de las características de lo que es la primera falsafa: carácter religioso; sólo hay una verdad, la del Dios único; el ideal de hombre sabio en el conocimiento, con su dimensión práctica, la culminación mística…; todos los primeros grandes filósofos del Islam (al-Kindi, al-Farabi, Ibn Sina o Avicena) hicieron culminar su sistema filosófico-racional con algún tipo de mística o de unión amorosa con la verdad suprema .

II. El Régimen del Solitario.

Tal como señala Pilar Zaldívar Bouthelier , es esta la más famosa obra de Avempace, que ya ha conocido varias ediciones en árabe y que ha sido traducido al hebreo, al alemán, al francés, al inglés, al ruso, al castellano y al italiano, y que ahora lo está siendo al japonés y al turco.

La lectura del De Anima aristotélico.

Para empezar diremos, siguiendo en esto al profesor Lomba, que quizá fuera la lectura del De Anima aristotélico, en las versiones neoplatonizadas que le llegaron, lo que condujo a Avempace a una búsqueda interiorista de la propia perfección, a una “mistica intelectual”. En este sentido, la composición del Libro sobre el alma (Kitab al-nafs) de Avempace, habría producido una auténtica revolución interior en este.

Todo ello, además, después de que saliera de Zaragoza y a la vista de los fracasos personales y políticos, y bajo el influjo de su maestro y guía al-Farabi.

Es en esta tesitura donde se sitúan toda una serie de escritos, compuestos ya fuera de Zaragoza, como El Régimen del Solitario y unos cuantos pequeños tratados o Risalas,

Asín y Palacios.

Fue Asín Palacios quien demostró que en esta obra Avempace, en la cual según Munk, (como así es de hecho) se dejaba sin tratar el punto más importante (la unión del entendimiento agente con el hombre, unión que es justamente la meta final a que debe aspirar el solitario, para cuyo régimen Avempace escribió su opúsculo) , lo que en realidad sucedía era que el primer texto que circuló de El régimen del Solitario era una traducción no hecha sobre el original árabe sino sobre una versión hebrea hecha por Moisés de Narbona en el s. XIV, la cual se incluía un texto de al-Farabi para completar el texto truncado, en vez de recurrir a otras obras del propio Avempace, tales como el Tratado sobre la unión del intelecto con el hombre o la Carta del Adiós.

En este sentido, hemos de hacer referencia si quiera brevemente a la dificultad que ha habido para encontrar los diferentes manuscritos de Avempace, así como al hecho de que después de que Munk diera noticias de este libro en 1859, sólo gracias a Asín Palacios se ha redescubierto la figura de Avempace.

Importancia de la obra.

A esta obra de Avempace se refirió incluso el propio Averroes, en términos elogiosos: “Abu Bakú ibn al-Saig ha intentado establecer un método para el régimen del solitario en estos países; pero este libro está incompleto y, además, es difícil de comprender siempre su pensamiento. Nosotros trataremos de señalar en otro lugar el fin que el autor se había propuesto, porque él es el único que ha tratado este asunto y ninguno de los escritores que le precedieron le ha superado sobre este punto” . Además, tal como señala Lomba, como Averroes no cumplió su promesa de exponer el contenido de El Régimen del Solitario, la curiosidad sobre este todavía aumento más.

La importancia de esta obra, según Lomba , radica en: 1- el fin último del hombre es la consecución de la máxima espiritualidad, centrada en la vida contemplativa, necesitando de virtudes morales; 2- unión cuasimística con el Intelecto Agente (Dios, o un intermediario entre el hombre y Dios); 3- polémicas por la relación que establece entre religión y filosofía y la inmortalidad del alma; 4- análisis de la sociedad de los Reinos de Taifas de su época; 5- concluye que todos los regímenes políticos de su momento son malos; 6- la solución es el asilamiento del sabio, el autogobierno del hombre solitario (mutawahhid); 7- esta propuesta choca, sólo aparentemente, con los ideales comunicativos del Islam y con la idea del “animal político” de Platón y Aristóteles; 8- tiene influencias de al-Farabi, Platón, Aristóteles, Alejandro de Afrodisia, el estoicismo, del neoplatonismo, del sufismo…; 9- la huella de esta obra sobre el pensamiento posterior (Averroes, Maimónides, Alberto magno, Tomás de Aquino, e incluso según algunos autores en el Meister Eckhart, Spinoza y Theilard de Chardin).

Análisis de Puig Montada.

Entrando a analizar más en detalle esta obra, y siguiendo para comenzar a Josep Puig Montada , podemos reconocer que Avempace se inspira para esta obra en la obra principal de al-Farabi, el Libro de las opiniones de los habitantes de una ciudad virtuosa.

Así, cuando clasifica a la sociedad en cuatro clases imperfectas (ignorante, viciosa, descarriada, y la que forman los individuos perfectos dentro de las ciudades enfermas) frente a la ciudad virtuosa, con un régimen político que ordena la vida de sus ciudadanos hacia la perfección.

El filósofo debe acometer una emigración interior, para huir de la ciudad enferma. Así, la realización del ideal del solitario está en la vida teorética. El solitario debe atender a los fines que corresponden a los tres niveles de las formas: corporal, espiritual individual y espiritual universal.

Así pues, según Puig Montada, en esta obra Avempace ordena las formas jerárquicamente y anima al hombre a convertirse en forma espiritual universal.

Y según este mismo autor, la influencia de Avempace sobre Averroes no es tanto la de El Régimen del solitario sino la de Sobre la unión del intelecto con el hombre, en donde la teoría de Avempace se matizaría respecto a la expuesta en El Régimen: “en cuanto somos formas espirituales conocemos los inteligibles pero solamente gracias al entendimiento primero o agente y a él podemos remontarnos a través de los mismos inteligibles. Si conseguimos ascender a él, tenemos una nueva posibilidad: tenerlo como objeto de intelección, e identificarse con él y su autoconocimiento” .

En todo caso, lo que sí tienen en común Avempace y Averroes según este autor es la concepción de que la felicidad humana consiste en la aprehensión del entendimiento agente.

Análisis de Lomba.

En cambio, para Lomba , Averroes sigue en la misma línea de Avempace, defendiendo el poder de la razón y la libertad de pensamiento a la hora de hacer ciencia y filosofía, y expone una teoría del conocimiento humano, una interpretación de la estructura del intelecto y un itinerario intelectual y espiritual muy similares a las de Avempace; es más, al final concluirán con la misma teoría de la unidad de todos los intelectos, cosa que habría de provocar las críticas más duras de la escolástica europea.

Propuesta de Avempace.

Independientemente de las influencias que al-Farabi haya ejercido sobre Avempace o de las que este haya vertido sobre Averroes, podemos fijar nuestra atención en que lo que el zaragozano propone sin lugar a dudas es que el hombre se aísle de esa sociedad corrupta e imperfecta: “Por lo que respecta a los hombre felices, si es posible que existan, sólo tienen la felicidad de modo individual, y, en consecuencia, el régimen correcto, únicamente será el régimen del solitario, tanto si se trata de un único solitario como si son más de uno, en tanto en cuanto no se una la colectividad o la ciudad a sus doctrinas”. Este solitario sabio guarda relación con el místico: “Éstos son los que designan los sufíes con el nombre de extranjeros en sus ideas, pues en ocasiones han viajado con sus pensamientos a otros estratos que son para ellos como sus patrias”.

Es más, como señala de nuevo Lomba , este solitario sabio, místico y feliz se verá luego encarnado en la novela filosófica de Ibn Tufayl, El filósofo autodidacto, o la historia de Havy ibn Yaqzan, la cual, a su vez, influirá en Daniel De Foe y su Robinson Crusoe y en Gracián.

Lomba, en la introducción a la obra de Avempace que estamos analizando, insiste en la idea que ya hemos expuesto, anteriormente siguiendo a Puig Montada, referida a Avempace: este “añora en su pensamiento político y metafísico un tipo de estado ideal que contrasta vivamente con los que él llama estados degenerado o imperfectos de su tiempo. En varios lugares de su obra, y muy en concreto en El Régimen del Solitario, ataca las costumbres excesivamente licenciosas que le rodeaban, abogando por una vida de perfección tan depurada que, según Avempace, sólo se podía conseguir en soledad: la vida política y social de aquel entonces lo único que hacía era servir de impedimento a este ideal de perfección” .

La teoría de las formas de Avempace.

En este sentido, en el pensamiento de Avempace es esencial su teoría de las formas, tanto en su dimensión física como metafísica. A este respecto, el filósofo zaragozano establece diversas clasificaciones de estas, entre la que Lomba destaca aquella que las divide en formas de nivel corporal, formas del primer nivel espiritual y formas del segundo nivel espiritual .

Para un mejor entendimiento de la figura del solitario, objeto central de esta segunda parte de la monografía, pasamos ahora a desglosar dicha clasificación:

Formas del nivel corporal:
1. La forma de la materia tangible y visible espacio-temporal.
2. La forma o alma vegetativa.
3. La forma o alma animal, con los sentidos externos (vista, oído, gusto, olfato y tacto).
Formas del primer nivel espiritual:
1. Las formas que constituyen los sentidos internos (sentido común, imaginación y memoria)
2. Las formas propias de la razón humana.
Formas del segundo nivel espiritual:
1. La forma que es el intelecto pasivo o material o potencial individual de cada persona.
2. La forma que es el intelecto adquirido individual de cada persona.
3. La suprema forma que es el Intelecto Agente Universal.

El Intelecto Agente.

En este punto podemos destacar, siguiendo a Lomba, que el Intelecto Agente para Avempace (tras la estela de las diferentes visiones que al respecto mantienen Aristóteles, Alejandro de Afrodisia, al-Kindi, al-Farabi, etc.) es un intelecto único, eterno y totalmente separado de todos los hombres y de todo cuanto es materia, el cual contiene en sí mismo las esencias universales de todas las cosas; son ideas semejantes a las ideas modélicas de todos los seres que sostuvo Platón, sólo que situadas no en el mundo de las ideas ni en el mundo celestial platónicos sino en el interior de dicho Intelecto Agente, concebido a la mera platónica. Se trata de la unidad del alma y del yo frente a la multiplicidad de la materia. Este ideal de unidad y espirituralidad se encuentra en el Intelecto Agente, entendido como una cierta reproducción del Motor Inmóvil aristotélico, concebido como unidad radical de pensante y pensado. Como concluye Lomba, “es el colmo de la espiritualidad” .

La moral.

A destacar también es la moral en el pensamiento de Avempace. Como podemos ver en El Régimen del Solitario, las cualidades morales, de las que también disponen los animales en tanto que surgen espontáneamente de su alma bestial, en cambio en el hombre dependen de la reflexión y de su libertad; por otro lado, sólo son auténticamente morales y buenas si con ellas se busca la propia perfección interior, no el reconocimiento externo ni los bienes sociales que reporta. Así, las virtudes no son un modo terminal del sabio, pues “una vez lograda la unión mística, la vida moral y las virtudes son ya inútiles”.

Importancia de Dios

El logro del fin del hombre no depende de él mismo, como interpretan aquellos que han visto modernamente en el pensamiento de Avempace un ateo, sino que tal como señala Lomba el logro del fin del hombre y la unión mística en la imaginación se produce en el intelecto, cosa que se consigue con la mezcla de las fuerzas naturales del hombre con un don gratuito de Dios, “prevaleciendo al final, como desencadenante decisivo, este último”. En palabras de Avempace en el Régimen del Solitario: “son dones divinos con los que Dios Altísimo distingue a las criaturas que Él quiere, sin que el hombre tenga en ello participación alguna” .

La muerte.

Respecto a la otra vida y la inmortalidad del hombre, es de destacar que “Avempace sostiene que la muerte es un puro accidente, un mero tránsito: dado que en esta vida se puede lograr ya la felicidad, morir, entonces, no es sino un pasas de una felicidad intelectual en esta vida a la culminación de la misa felicidad en la otra” .

Desde este planteamiento, es lógica la apología que hace del suicidio en El Régimen del Solitario, en casos extremos en los que la materia se nos impone inevitablemente y no hay otra solución para desasirse de ella.

Llegados a este punto del monográfico, estamos ya en condiciones de entender claramente cual es el que, con Lomba, podemos llamar propiamente “tema del régimen del solitario”.

La figura del solitario como contradicción.

Ya sabemos que el fin último del hombre es la suprema perfección a partir del yo radical e íntimo. El solitario representa la contradicción entre individuo y sociedad, entre el yo y los otros, entre el ideal político de Estado perfecto y su imposibilidad práctica.

Se trata de la eterna aporía entre el ser y el deber ser. Esta aporía eterna, bien traída a colación por Lomba , “es tanto más acuciante cuanto que el Islam tiene como aspiración máxima la de una umma o comunidad universal en la que todos los hombres vivan social y personalmente bajo el imperio de un solo Dios y una sola ley, la saria, lo cual lleva consigo la identificación entre el ideal religioso y el político, entre política y religión” .

Esto es, el estado más perfecto del hombre es viviendo en comunidad, pues el hombre es un animal esencialmente social, pero sólo si es una comunidad perfecta, un estado ideal y utópico donde todo esté regido por la verdad, la virtud y el amor entre los hombres.

En este sentido, como ya hemos visto al hilo del comentario de Puig Montada, Avempace ve que hay cuatro regímenes políticos degenerados, al estilo de Platón y al-Farabi (lo que Lomba explicita es la tradicional clasificación entre tiranía, oligarquía, democracia y timocracia).

La figura del solitario como solución.

Ante esta situación, y en coherencia con la apología del suicidio a la que ya hemos apuntado, Avempace propugna, como ya venimos señalando repetidas veces, que el hombre que quiere ser sabio debe huir de la comunidad y aislarse.

Pero ese aislarse del solitario no es una renuncia completa a su sociabilidad, pues sigue viviendo con los otros la cotidianeidad material de cada día; es simplemente albergar en su interior el don de la libertad y de sus más queridas aspiraciones, buscando a los demás solitarios y a las comunidades perfectas que pudieran existir.

Por tanto, señala Lomba, se equivocan aquellos que interpretan que Avempace es antisocial o solipsista. No hay negación completa de la vida social, sino simplemente aislamiento interno del sabio. Esto engarza con ideas similares expuestas en Platón y Aristóteles, la de la defensa de este tipo de solitario cuando la sociedad es hostil o inútil para sus fines.

Y engarza igualmente con ideas propias del Islam, tal que la figura del místico de los sufíes, o incluso dentro del siismo.

Avempace también denomina nabit (brote vegetal) a este solitario, término con el que lo identifica al-Farabi. Pero mientras al-Farabi señala que hay que erradicarlos, Avempace da al término un sentido positivo y lo identifica con el solitario.

El término régimen.

Respecto al término “régimen” utilizado por Avempace, se trata tal como expone al comienzo del libro de “la ordenación de unos actos con vistas a un fin propuesto”. Régimen que sólo puede darse en los seres racionales e intelectuales.

Como el régimen buscado no es perfecto en la ciudad, Avempace traslada ese régimen al hombre solitario; tal como señala Lomba: “el yo-alma-intelecto, que había sido el punto de partida de su pensamiento, asume en solitario todos los poderes políticos y de gobierno propios del jefe de la comunidad para gobernarse a sí mismo y conducirse al fin último de la unión mística intelectual” .

El yo-alma-intelecto.

Efectivamente, el propio Avempace, en la Carta del adiós, dice al hablar del punto de partida de toda conducta humana: “El hombre, como el resto de los animales, está compuesto de aquel motor primero al que la gramática designa como la “alif” y con el cual yo puedo decir “yo”. Es lo que yo quiero decir cuando digo, [por ejemplo]: “Tuvo conmigo una disputa mi alma” y otras cosas parecidas”.

Y a este respecto Lomba recuerda que “alif” es la primera letra del alifato árabe y, además, la primera letra también de la palabra árabe ana, que significa yo. Así, Avempace estaría señalando a los más primero y originario del hombre, su propio yo-alma.

Corolario.

Como corolario al monográfico podemos hacer referencia a la propia conclusión, en cierto modo poética, de Lomba, a quien hemos seguido fielmente en la mayor parte de las ideas de este trabajo, en tanto que máximo exponente, junto con Asín Palacios, del estudio del pensador nacido en Saraqusta: “Así se alza orgullosa la figura del sabio de Avempace alejado de la sociedad, dolorosamente arrancado de los demás contra su propia naturaleza y unido mística e intelectualmente al Intelecto Agente, en solitario, como otro Quijote hispano”.

BIBLIOGRAFÍA

• AVEMPACE, El régimen del Solitario, Editorial Trotta, Madrid, 1997, con introducción, traducción y notas de Joaquín Lomba
• AVEMPACE, Libro sobre el alma, Trotta, Madrid, 2007, edic. y traducción de Joaquín Lomba.
• JIMÉNEZ GARCÍA, A., “La filosofía en Aragón”, en Anales del Seminario de Historia de la Filosofía, Vol. 19 (2002).
http://revistas.ucm.es/fsl/02112337/articulos/ASHF0202110257B.PDF
• LOMBA FUENTES, J., “El Islam en el valle del Ebro: la cultura filosófica y científica”, en V Semana de estudios medievales: Nájera, 1 al 15 agosto de 1194, coordinado por José Ignacio de la Iglesia Duarte, 1995.
http://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=554269
• LOMBA FUENTES, J., “Significación de la filosofía islámica en Zaragoza”, en Aragón en la Edad Media, nº 8, 1989.
http://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=108395
• LOMBA FUENTES, J., “Asín Palacios y el filósofo zaragozano Avempace”, en Endoxa: Series Filosóficas, nº 6, 1996.
http://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=178017.
• PUIG MONTADA, J., “Ensayo sobre el pensamiento de Avempace y su repercusión en Averroes”, en Anaquel de Estudios Árabes, VII (1996).
http://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=151802
• ZALDÍVAR BOUTHELIER, P., “Avempace, Estado de la cuestión”, en UBIETO, Agustín (ed.). V Jornadas de Estudios sobre Aragón en el umbral del siglo XXI. Ejea 20-22 de diciembre de 2002, 1ª ed., Zaragoza: Instituto de Ciencias de la Educación, Universidad de Zaragoza, 2005
http://www.webislam.com/?idt=1897

Una respuesta to “Avempace. El régimen del solitario.”

  1. Juan Ferrés (Administrador) said

    Me ha resultado muy ameno todo el trabajo Guille.

    Una duda que me asalta después de leerlo: en ese segundo nivel de las formas espírituales, y más en particular en el Intelecto Agente Universal, ¿puede interpretarse no sólo una relación o unión mística con un ente abstracto q sería Dios, sino también la inclusión de la construcción social como cinceladora del mundo?

    Quiero decir que me ha dado la impresión después de leerlo, que se insinúa sin ser quizás consciente de ello, y gracias al encuentro entre racionalismo y misticismo, el paso a una inter-subjetividad.

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